Acercando los servicios de salud a los ciudadanos mediante la Telesalud

Hasta hace poco tiempo, el término Telemedicina se usaba de manera equivalente al de e-salud. Pero el avance de los distintos servicios ofrecidos a través de las nuevas tecnologías ha hecho que incluso este término se haya convertido en una pequeña parte de otro más amplio denominado Telesalud.

En todo caso, todos los términos que derivan de Telesalud y que llevan el prefijo ‘tele’ (telemedicina, teleenfermería, teleeducación, telemonitorización, …), hacen referencia a la aplicación de asistencia sanitaria a distancia, apoyada por una serie de herramientas las cuales se encuentran en estos momentos en una fase expansiva.

Durante los últimos años, este tipo de servicios está viviendo un gran auge y son muchas las instituciones que los están incorporando, ya que presentan numerosas ventajas:

  • Un mayor acceso a los servicios de salud por parte de los pacientes, sobre todo aquellos que viven en áreas muy dispersas y zonas remotas.
  • Mejora en los tiempos de espera y del diagnóstico y tratamiento, que puede realizarse en algunos casos evitando el desplazamiento del paciente.
  • Mayor seguridad para los profesionales, los cuales disponen de mejor información y acceso a otros profesionales y especialistas.
  • Mayor coordinación entre los diferentes niveles asistenciales y una mejor gestión de los recursos, reduciendo los costes de aplicación de servicios.
  • Mejora en el control y adherencia al tratamiento de los pacientes, lo que redunda en una disminución en el número de ingresos y exacerbaciones de procesos crónicos.
  • Mejoras en el nivel de participación de los ciudadanos, que perciben este tipo de servicios de forma positiva.

Las aplicaciones derivadas de este término son por lo tanto muy variadas y podrían incluir:

La teleconsulta y telediagnóstico

Estos servicios se basan en la transmisión de información e imágenes a través de redes de comunicación, usándose cada vez más por distintos especialistas y profesionales de salud.

Por ejemplo, mediante la transmisión en red de imágenes digitalizadas (radiografías, TAC, resonancia, ecografía, etc.), de forma que otros profesionales puedan realizar diagnósticos y labores de apoyo a distancia.

Especialidades como la dermatología están usando estas herramientas para facilitar el diagnóstico y tratamiento a través del envío de imágenes, o como forma de seguimiento de lesiones cutáneas a través de aplicaciones, como es el caso de Fotoskin.

La telecardiología también está siendo empleada por algunos servicios de urgencias y atención primaria para el envío de datos recogidos por sistemas de electrocardiografía y ecografía, de apoyo al diagnóstico y toma de decisiones. Y en el mismo sentido los servicios de teleoftalmología resultan de interés para el cribado y diagnóstico de la retinopatía en pacientes diabéticos, permitiendo un tratamiento precoz y mejorando la comunicación entre los distintos niveles asistenciales.

La teleenfermería también se está usando en la implantación distintos proyectos que incluyen el seguimiento, control, asesoramiento y educación para la salud de personas con enfermedades crónicas.

Y en pleno desarrollo se encuentran los servicios de telepsiquiatría y telepsicología, permitiendo el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de pacientes, mediante el uso de herramientas de videoconferencia.

La telemonitorización y teleasistencia de personas con enfermedades crónicas

La telemonitorización posibilita realizar un control a distancia de personas con determinados procesos crónicos, a través del seguimiento de determinados parámetros vitales, que son obtenidos mediante una serie de aplicaciones y dispositivos, lo cual facilita la asistencia y permite ofrecer cuidados de salud en el propio entorno habitual del paciente.

Estos sistemas suelen ser de tipo interactivo e incluyen sistemas de alarma que ponen en marcha procedimientos de comunicación con centrales de asistencia. Por ejemplo, en caso de urgencia se dispara una señal de alarma que es recibida por un profesional ubicado en una centralita, desde donde puede solicitar más información al paciente, consultar su historial clínico y ofrecer consejos y pautas a seguir, o activar en caso necesario un servicio de emergencia.

En este sentido, el Programa Valcronic impulsado desde la Agencia Valenciana de Salud es uno de los proyectos pioneros en España en el control y seguimiento remota de pacientes con enfermedad crónica, incluyendo además servicios de mejora de hábitos de vida y fomento del autocuidado, a través de contenidos de educación para la salud.

Su objetivo es el de mejorar el grado de control de las patologías crónicas, a través de la comunicación con el paciente y un seguimiento presencial y a distancia. Esto se traduce en una mejora en la calidad de atención y en un incremento de la eficiencia mediante la prevención del ingreso del paciente, manteniéndole el mayor tiempo posible en su domicilio.

Además, la vigilancia remota asociada a la monitorización permite por ejemplo realizar programas de rehabilitación desde el domicilio, mediante el acceso a un protocolo a ejecutar por el paciente o bien mediante la conexión audiovisual con un rehabilitador para la realización de la sesión. En este sentido podríamos mencionar el Proyecto Rewire, que está trabajando en el desarrollo e implementación de una plataforma de rehabilitación que permita a los pacientes continuar con el proceso de rehabilitación una vez son dados de alta en el hospital.

En cuanto a teleasistencia, los proyectos de teleictus implantados en algunos hospitales, permiten la evaluación remota de pacientes por especialistas a través de sistemas de videoconferencia, lo cual facilita la aplicación del tratamiento de forma segura y eficaz en centros sanitarios que no disponen de estos servicios, lo cual aumenta el número de pacientes que se pueden beneficiar de este tipo de tratamientos, disminuyendo los tiempos de asistencia y evitando traslados innecesarios. Y además de los resultados en salud, este tipo de programas están resultando ser costo-efectivos.

Existen también diversas experiencias en el uso de teleasistencia y proyectos de telecuidados ofrecidos a través de consejo telefónico, en los cuales profesionales de enfermería actúan como primer eslabón en la asistencia sanitaria, logrando una mayor adherencia al tratamiento por parte del paciente, la disminución en el número de citas a demanda y en el número de urgencias inadecuadas y el incremento en el conocimiento y manejo de la enfermedad por parte del paciente, lo que deriva en un aumento en el nivel de satisfacción de los ciudadanos.

Limitaciones y visión de futuro

Aunque todavía estamos en una fase incipiente en el despliegue de estos servicios y los resultados son preliminares en muchos casos, lo cierto es que el futuro se presenta muy prometedor. En todo caso será necesario superar una serie de barreras, como son:

La poca implementación final de los proyectos, que en muchos casos no trascienden más allá de la fase piloto y no se incorporan por falta de recursos o planificación.

  • El todavía bajo acceso a las tecnologías por parte de la población o las barreras en el uso por parte de los profesionales, que no carecen de competencias específicas.
  • La falta de visión a largo plazo por parte de los servicios de salud y la falta de evaluación de los proyectos en términos de utilidad y análisis de costes.
  • La poca o nula interoperabilidad de los datos, asociada a problemas en la seguridad, privacidad y confidencialidad de la información.
  • La falta de aceptación en algunos casos por parte de profesionales o pacientes.

Por lo tanto, a la hora de implementar estos servicios de telesalud, las organizaciones sanitarias deberían tener en cuenta todo el potencial y ventajas que ofrecen, pero sin pasar por alto las barreras mencionadas, planificando, evaluando e implicando a todos los agentes de salud que participarán en el proceso, desde el propio nivel de gestión hasta el usuario final, sin olvidar tampoco el papel que ha de jugar el profesional.

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