El farmacéutico y el autocuidado en la prevención de intoxicaciones alimentarias I

Las organizaciones sanitarias tanto a nivel nacional como internacional tienen siempre dentro de sus prioridades la seguridad alimentaria. Son frecuentes y en ocasiones graves, las enfermedades que se asocian a una incorrecta compra, conservación, manipulación y preparación de los alimentos, aunque el paso más vulnerable de esta cadena, suele estar relacionado con la manipulación y la conservación. Las infecciones que se producen con mayor frecuencia son las producidas por bacterias como la Salmonella, con miles de casos de intoxicaciones generalmente en el ámbito familiar y la Eschericha coli.

Pueden verse afectadas personas de cualquier edad, pero el riesgo es mayor en niños, ancianos, mujeres embarazadas y lactantes, puesto que la gravedad en estos casos aumenta.

Los síntomas más comunes son: dolor abdominal, diarrea, náuseas, vómitos, dolor de cabeza, incluso fiebre. El tratamiento va dirigido a evitar la deshidratación especialmente en los grupos de mayor riesgo y por regla general el problema suele remitir en pocos días.

Consejos en la compra de alimentos

Debemos comprar los alimentos en establecimientos autorizados, teniendo cuidado con la venta ambulante no controlada. Comprobaremos que estén correctamente etiquetados según su categoría, con la fecha de caducidad o fecha de consumo preferente marcada cuando así lo requiera el alimento.

  • – La fecha de consumo preferente se pone en alimentos cuyo deterioro no es tan rápido y es menos peligroso. Es una fecha de consumo recomendado. Durante ese periodo las características del producto se mantienen óptimas y aunque después se podría consumir es importante verificar que no está alterado.
  • – La fecha de caducidad se usa para aquellos productos que son más perecederos y su deterioro puede ocasionar riesgo para la salud. Una vez superada el alimento no se consumirá bajo ninguna circunstancia.

Es muy recomendable comprar en cantidades que podamos consumir en un tiempo razonable. Los refrigerados debemos cogerlos al final, así como los congelados que además pondremos en bolsas isotermas.Es importante que nos fijemos en que las superficies que se usan para cortar (carne, pescado, etc.) nunca sean de madera.

  1. 1. Frutas y verduras: tendrán un aspecto sano, limpio, seco y fresco.
  2. 2. Pan: se manipulará con guantes y no se envolverá en papel impreso (revistas, periódicos, etc.)
  3. 3. Carne: siempre estará en expositores refrigerados, donde se separará por tipos, especialmente la carne de ave. Debe tener un color rojo brillante, olor agradable y aspecto y tacto firme. Aquella carne que no estemos seguros de que ha pasado todos los controles veterinarios no la aceptaremos (por ejemplo: carne de caza, embutidos caseros, etc.)
  4. 4. Pescado y marisco: deben estar expuestos con hielo limpio y en bandejas de acero inoxidable. Los moluscos estarán vivos y el pescado tendrá la piel brillante, la carne compacta y el ojo transparente, nunca rojo.
  5. 5. Huevos: la cáscara debe estar limpia e intacta y no compraremos huevos que caduquen en la semana en curso.
  6. 6. Congelados: el envase estará perfectamente sellado y no tendrá escarcha, líquido, ni cristales de hielo.
  7. 7. Conservas y semiconservas: rechazar latas oxidadas o abolladas.

 

En la segunda parte de este post, analizaremos la correcta conservación, manipulación y preparación de los alimentos

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