eSalud: Interoperabilidad y cultura digital en la lista de temas pendientes

A la hora de plantear e impulsar medidas para mejorar el funcionamiento de los sistemas sanitarios los organismos internacionales apuestan decididamente por las ventajas de la esalud. Así lo confirman las recomendaciones de la OMS, la Estrategia Comunitaria 2020 y, sobre todo, el Plan de Trabajo para la Sanidad aprobado por la Comisión Europea en 2014. 

En sintonía con estas políticas, en España, en el ámbito de las Comunidades Autónomas, se han impulsado no pocos proyectos piloto. También se han producido avances interesantes para el conjunto del Sistema Nacional de Salud. Este es el caso de la receta electrónica y el de la historia clínica digital.

Pero ello no debería llevarnos a desconocer que queda pendiente mucha tarea para que la e-salud pueda aportar toda su potencialidad para contribuir a la mejora de la calidad y de la eficiencia de la Sanidad española.

A tal fin, convendría, en primer término, dar por finalizada toda una etapa de iniciativas autonómicas dispersas e inconexas y promover unas pautas comunes en el Consejo Interterritorial, de modo que el despliegue de la e-salud deje de ser tan desigual. Así lo señalaba, por ejemplo, un Informe del Senado a comienzos de 2014.

Esas pautas habrían de expresarse en una Estrategia Nacional de e-salud y en una planificación de las inversiones a medio plazo.

Así mismo, habría que finalizar el periodo de implantación de la historia clínica digital y de la receta electrónica. Quedan más de 20 millones de historias por digitalizar y un 23% de recetas siguen siendo “convencionales”.

En segundo lugar, pero no por ello menos importante, habría que solucionar dos problemas de fondo que afectan negativamente a nuestro ” modelo” de e-salud:

  • la deficiente interoperabilidad y
  • la carencia de una cultura digital arraigada.

Ambos problemas están frenando el flujo ágil de datos y una más amplia utilización de la e-salud en la gestión clínica.

En cuanto a los problemas de interoperabilidad, hay que decir que se presentan en el plano organizativo y en el que los técnicos denominan ” sintáctico”.

La ininteroperabilidad en su dimensión organizativa se ve obstaculizada por la gran heterogeneidad de estructuras asistenciales y por las complejidad de las relaciones entre los distintos agentes sanitarios (profesionales, sector público y privado), entre los diferentes niveles asistenciales y entre los servicios sociales y los de salud.

En cuanto a ” interoperabilidad sintáctica “, las dificultades son más que evidentes. Habría que esforzarse por establecer que los datos se expresen en un lenguaje común y estandarizado.

Si esto no se tiene en cuenta, el tratamiento de los datos y su difusión serán muy problemáticos y resultara afectada la calidad y la validez de estudios, informes e investigaciones.

En todo caso, también debería disponerse de una regulación que ofrezca garantías suficientes en cuanto a la anonimización de los datos, sobre todo, porque esta suele encomendarse a operadores externos al sistema sanitario público.

Respecto al problema del déficit de cultura digital, habría que impulsar y reforzar el uso de la e-salud entre los profesionales en todos los niveles asistenciales, de modo que se favorezca el trabajo en red y en equipo.

Igualmente, en este punto sería preciso tener muy en cuenta las especiales necesidades de los pacientes, evitando el riesgo que comportaría la utilización masiva, acelerada y poco meditada de la e-salud y que se podría traducir en indeseables barreras tecnológicas en el acceso a prestaciones y servicios sanitarios. Se trata de una cuestión muy sensible, sobre todo en el caso de las personas mayores y/o con discapacidad.

A estos efectos sería muy útil promover medidas de formación e información en el marco de una estrategia compartida con las Asociaciones y con las Escuelas de Pacientes.

En conclusión, sin dejar de reconocer las innumerables ventajas y las oportunidades que ofrece la e-salud, es preciso evitar que la fascinación de las nuevas herramientas digitales, nos lleve a pasar por alto obstáculos y dificultades como los descritos.

Tenerlos en cuenta y aportar soluciones a tiempo es crucial para profesionales, para pacientes y para el propio sistema sanitario.

e-xperto-julio-sanchez-abogado

Deja un comentario