Los menores, las redes sociales y sus consecuencias

En la actualidad, muchas veces se compra al niño un ordenador o un móvil porque lo necesita.

Y hasta aquí, no hay nada que objetar: lo necesita para sus estudios, por si se encuentra mal y quiere que vayas a recogerlo… Pero no es menos cierto, que de paso, se permite que el niño juegue o se entretenga, y no de mucho la lata.

Ante esta situación es muy poco probable que esos padres controlen la actividad de su hijo en internet. Luego viene el comentario del niño: “¿si todos mis compañeros tienen perfil en Facebook, Instagram… por qué no puedo tenerlo yo?”.

Y a partir de ahí, comienza la “perdición”.

Llegados a estos extremos, conviene tener muy claros los peligros que un uso descontrolado de internet supone, para niños y para adultos.

En los niños y en los adolescentes, su “uso a demanda” supone un doble peligro, pues están en una edad en la que cualquier consejo o supervisión puede ser considerado como una intromisión en su privacidad; así pues es fundamental, concienciar a esas criaturas de que en las redes sociales y en internet, no todo son glorias. Y por supuesto, un uso inadecuado puede acabar con una visita al anatómico, y no exagero. Ahí están las hemerotecas.

Los menores deben saber que:

  • Al abrir un perfil en una red social, se produce una cesión de datos, que los grandes gurús de internet, consiguen convertir en mega bases de datos, que obviamente son vendidas a quién esté dispuesto a pagar por ellas.
  • La conexión con personas extrañas, a las que no se conoce de nada, a lo sumo aparece una foto en su perfil (que a saber si es de ese sujeto) o un avatar, puede esconder a psicópatas, pederastas u otro tipo de engendros de cuyas fechorías nos cuentan en los medios de comunicación.
  • Si la conexión con ese desconocido, comporta quedar en algún lugar determinado, las consecuencias pueden ser nefastas.
  • En otros casos, es muy común que los adolescentes suban fotos “poco adecuadas” para ser vistas por otros compañeros, amigos, maestros, padres y el resto de la parentela.
  • El deseo de que su foto o vídeo sea viral, puede conducirlos a cometer auténticas barbaridades, de las que más tarde se arrepentirán, pero ya no habrá remedio.
  • El uso de una vestimenta sobresexuada para aparentar más edad o ser más atractivos, es otro factor de riesgo para caer en “redes” poco saludables.
  • El ciberbulling, ya implica el traslado a las redes, de actividades de acoso, humillación,…, con las consiguientes secuelas.
  • Otro de los peligros es el denominado “sexting”, consistente en grabar imágenes o vídeos de contenido sexual o pornográfico y subirlo a las redes.
  • Para acabar (pues la lista sería interminable) también existe el riesgo de aislamiento social, ya que al estar a todas horas en las redes, se alejan de su familia, de sus amigos off-line y, por lo general, su rendimiento académico disminuye.

Ante este panorama tan desolador, la tecnología también ofrece soluciones.

Es evidente que esas soluciones pasan por asegurarse de que el niño usa el ordenador para estudiar, y no como un objeto totalmente lúdico (esto conlleva supervisión paterna).

También existen otras apps que permiten a los padres saber qué hacen los niños en la red. Esas apps incluyen:

Mama Bear Family Safety 

Esta aplicación más que imponer restricciones permite supervisar la actividad de los hijos en redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram. Además, envía notificaciones al padre sobre la ubicación del menor, si ya salió de casa, si está en el colegio, o si va muy rápido en el carro.

KidBox Niño Seguro 

Si quiere tener control total esta es la opción. Permite bloquear aplicaciones, restringir páginas, bloquear salida de llamadas y mensajes de texto. Ofrece contenidos especiales para niños.

Qustodio 

Con esta plataforma los padres pueden crear perfiles para cada hijo y elegir las restricciones en los diferentes dispositivos. Ver la actividad en vivo o el historial, limitar el acceso a internet por lapsos de tiempo y analizar el tipo de contenidos a través de gráficos.

Kidoz 

Transforma la interfaz del dispositivo en un ambiente más acorde para los niños ofreciendo aplicaciones, videos educativos y de entretenimiento, páginas web y juegos. Se necesita una contraseña para desactivarla.

Screen Time 

Esta herramienta se basa en la limitación del tiempo que los menores pasan en internet, ya sea desde una aplicación o navegador. Los padres pueden limitar los contenidos dependiendo el tiempo de consumo.

Kids Place 

Permite a los padres crear una zona segura en su propio dispositivo para cuando los niños lo usen. Protege la información personal, impide descargar nuevas aplicaciones o hacer pagos electrónicos.

Información tomada de  http://www.vanguardia.com/mundo/tecnologia/323781-los-peligros-de-las-redes-sociales-para-ninos-y-jovenes

No quisiera acabar este artículo, sin mencionar una app que permite atender la salud mental del adolescente: MOBILETYPE.

Dicha aplicación graba el humor, el nivel de estrés y las actividades cotidianas del adolescente, transmitiendo posteriormente esa información al médico de familia.

En definitiva, creo que debemos ser conscientes del potencial que supone la red, y dentro de ésta, las redes sociales, para permitir un uso adecuado de “esta interfaz” que ha venido para quedarse.

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