Diabetes desde la Oficina de Farmacia

En el mundo existen más de 425 millones de personas que padecen Diabetes. Esta enfermedad conlleva un importante deterioro de la salud si no está bien controlada, lo que requiere un elevado grado de implicación del paciente, así como de los que están a su alrededor.

Desde la farmacia podemos realizar una importante labor para nuestros pacientes diabéticos, personalizar un seguimiento y enseñarles a vivir con Diabetes estableciendo un control permanente de su salud.

Control de los niveles de glucosa.

Es primordial que el paciente sepa medirse los niveles de glucosa de la manera más eficaz y menos dañina posible. Enséñale a realizar la punción de sangre y la correcta colocación y lectura de las tiras.

Es importante que este aprendizaje se lleve a cabo con el glucómetro concreto que vaya a utilizar el paciente, tanto si es la primera vez que lo hace como cuando cambia de dispositivo.

Hoy en día existen dispositivos conectados a Apps que registran los niveles de glucosa de manera segura, es una manera útil de llevar el registro de glucemia. Además, ya existe un dispositivo de control de la glucemia permanente que permite tener un control en todo momento y evitar los continuos pinchazos. Una opción de mayor coste, pero sin duda a valorar en muchos casos.

Hiper/hipoglucemia.

No debemos olvidar explicarle al paciente cómo actuar en caso de desequilibrio en los niveles de glucosa.

En caso de hipoglucemia especificar dos o tres alimentos de rápido consumo para que recuerde fácilmente en caso de urgencia, además de insistir en que haga participes a las personas que le acompañan cada día, que deben saber cómo actuar en casos de perdida de conciencia.

Para controlar una posible hiperglucemia es importante el autocontrol de cuerpos cetónicos. Desde la farmacia debemos insistir en su control, así como en las medidas a tomar en caso de elevada glucosa en sangre.

Medicación y dosis.

Asegúrate de que el paciente entiende la medicación, sabe el tipo de insulina que debe inyectarse (si es el caso) el momento y la zona más adecuada para ello.

A pesar de tener una pauta posológica de ADO y/o insulinas el paciente debe ser consciente de que, en muchos casos, tendrá que ajustar la dosis de insulina en función de su glucemia y la comida a la que se enfrente. Para ello pueden ser de gran ayuda tablas de alimentos de fácil conversión, con sugerencias en tipo de alimento y cantidad concreta, así como plumas de insulina conectadas que facilitan el cálculo de la dosis adecuada.

Por supuesto, señalar la importancia de tener siempre a mano una inyección de glucagón, así como de saber usarla y conservarla adecuadamente.

Dieta, ejercicio y factores de riesgo asociados.

Un control del colesterol, triglicéridos y tensión arterial de forma periódica es imprescindible. Desde la farmacia podemos ofrecer al paciente estos controles para que lleve un correcto seguimiento.

La dieta y el ejercicio adaptados a la condición y estado del paciente debe ser primordial. Haz entender a tu paciente que debe seguir las pautas indicadas por su médico, ayúdale a cumplir su dieta y planifica una rutina de ejercicio periódica adecuada a su condición y su nivel de glucosa. Explícale las precauciones que debe tomar, como la zona de inyección de insulina según el tipo de ejercicio, el momento más adecuado para llevarlo a cabo y la correcta hidratación en todo momento.

Otro aspecto a tener en cuenta en los diabéticos es el cuidado e higiene de piel y uñas, haz hincapié en el uso de calzado amplio, la importancia de secar bien y de manera cuidadosa la piel, y por supuesto, una buena hidratación que evite sequedad y pequeñas heridas, ofreciéndole productos adecuados al estado y tipo de piel.

Con todo ello podemos mejorar la vida del paciente diabéticos y ayudarle a llevar su enfermedad de la mejor manera posible.

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