La aventura de Innovar

 

A estas alturas del siglo XXI , en plena cuarta revolución industrial -según el World Economic Forum , el prestigioso foro de Davos- , esta cambio de época, que no época de cambios, ya nadie cuestiona la necesidad de Innovar. Lo que hace apenas 10 años era una aspiración, una sofisticación , prescindible y casi ornamental para muchas empresas y organizaciones , hoy se ha convertido en un incuestionable imperativo. Podremos discutir si es innovación adaptativa, evolutiva, radical o disruptiva; Si innovamos en producto, servicio, proceso, o modelo de negocio; Si nos apalancamos en la tecnología, el design Thinking o la experiencia de usuario, en la metodología, la táctica o la estrategia, si vamos a modelos Market- Pull o Technology Push, o si buscaremos Océanos Azules en los que la competencia es irrelevante, o seremos Smart Followers para minimizar riesgos… pero no conozco a ningún equipo directivo de ninguna industria que haya descartado la Innovación en su agenda. Por eso me ha parecido relevante, en esta primera contribución al blog de Cofares Digital, empezar por lo más importante: La actitud ante la Innovación, y tras más de una década dedicado a la Innovación aplicada, la actitud idónea es la de la Aventura.

Aventura, etimológicamente, significa “ Lo que está por venir”, con valores asociados a lo desconocido, lo imprevisto, lo que está por explorar y por descubrir. “Lo que está por Venir”, es el porvenir, es el futuro. E implica incertidumbre en los resultados, asumir riesgos, estar esperando lo mejor, pero preparados para lo peor. Esa sensación y sentido de Aventura, cuanto más lejana sea en el espacio y en el tiempo, mas aventurada será. Ir a merendar esta tarde a casa de nuestra abuela, tiene –en principio- poco de aventura; Preparar una excursión a la montaña dentro de dos meses, algo más. Planear un safari a un remoto lugar selvático del Amazonas es, sin duda, algo para aventureros. Una vez más el lenguaje, ya nos da algunas pistas: las Aventuras se emprenden, se viven, nos embarcamos en ellas –no las hacemos, ejecutamos o realizamos, porque un resultado cierto, seguro, medible y predecible tiene muy poco de Aventura. Y cuando “alguien tiene una aventura” –todos entendemos que está corriendo algunos riesgos.

Innovar, en una de sus interpretaciones, supone anticipar el futuro, el porvenir. Es diseñar soluciones para problemas futuros, es pensar hoy como va ser el mañana, y diseñar soluciones, productos o servicios para entonces. Diseñar el futuro, tiene esos elementos de incertidumbre, de impredecibilidad, de desconocimiento que hemos visto en la aventura. El futuro puede ser como habíamos pensado que (nos gustaría) que fuera, o, también de otra manera –incluso mejor; Y frecuentemente, cuando el futuro que hemos imaginado y deseado se hace realidad… solo deseamos una cosa : No haberlo deseado.

En la intersección de estas dos ideas, vemos que hay muchos rasgos, capacidades y habilidades en común entre quienes tienen una actitud para emprender una aventura, o un negocio y aquellos que apuestan por la innovación: La capacidad para convivir con lo incierto, la voluntad de explorar nuevos territorios sobre los que no haya mapas, o ir más allá de lo que sale en los mapas, atreverse a perder de vista la costa, a explorar caminos por lo que nadie ha transitado antes, a no sentirse perdido o desamparado donde no hay pistas, a asumir riesgos, a experimentar alternativas, a desafiar lo convencional y predecible, y a improvisar aquello que no pudieron planificar.

¿Hasta dónde nos van a llevar las tecnologías exponenciales que están despegando en este momento como los wearables, -dispositivos conectados que llevamos encima, o ya “insertados”· en nuestro cuerpo-, la Internet de las cosas, el Big Data y la Inteligencia artificial, la impresión 3D, los vehículos autónomos, drones, robots, los nuevos materiales, el avance en la decodificación del genoma y la bioquímica….?

Todas estas tecnologías, o mejor la convergencia de ellas, va a producir enormes cambios en la forma en que vivimos nuestro ocio y nuestro negocio, en la forma de trabajar, desplazarnos y relacionarnos. Hay empresas que ya se están preparando para esa aventura, mientras que otras optan por procrastinar, pensando que quizás algunos de estos cambios puede que al final pasen de largo sin afectarles. ¿os acordáis de Kodak, Nokia, Blockbuster o Toys´r´us? . También pensaron que eran inmunes a todos estos cambios y que la aventura no iba con ellas.

Tenemos el privilegio de vivir un momento fascinante. Hagamos que pase.

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