Verano en la botica: mucho más que protectores solares

No hay duda de que los fotoprotectores son el producto estrella del verano en las farmacias. Sin embargo, esta estación está llena de oportunidades para el negocio farmacéutico, oportunidades que hay que saber aprovechar y potenciar bajo el prisma de la salud.  A continuación, detallamos algunos de los productos que más se venden en verano y formas sencillas de enfocar su venta. Aconsejamos hacer campañas sucesivas en estos meses para potenciar cada uno de ellos, pero mantenerlos en un lugar destacado durante todo el verano.

  • Gafas de sol: la protección olvidada

Casi todo el mundo sabe que debe utilizar un protector para preservar su piel de cuerpo y rostro de los efectos nocivos del sol. Sin embargo, no todos son conscientes de que una exposición prolongada al sol puede dañar a la larga la parte más sensible del cuerpo: los ojos. El verano es el mejor momento para vender las gafas de sol con garantía sanitaria que eviten la aparición de lesiones oculares.

El consejo farmacéutico es especialmente importante cuando se trata de niños, ya que es muy habitual que los padres tengan gafas de sol “de marca”, mientras que compran a sus niños gafas que son prácticamente de juguete. Por eso, debemos seleccionar una oferta de gafas de sol infantiles de calidad y recordar a los padres que el 50% de la radiación UV de nuestra vida se absorbe antes de los 18 años.

Todas las gafas que pongamos a la venta deben tener la denominación CE y es necesario que todo el personal de la farmacia conozca el número de filtro de cada gafa para dar el mejor consejo farmacéutico. Así, ofreceremos un filtro mayor cuanto mayor sea la intensidad luminosa en la que se va a usar. Por ejemplo, las gafas de categoría 3 son las más comunes en verano, mientras que las de categoría 4 están reservadas para zonas de alta montaña, esquí o actividades y deportes acuáticos, teniendo en cuenta que no deben ser utilizadas para conducir.

  • Los pies: los sufridores del verano

Las rutas de senderismo, los paseos por la playa, no llevar calcetines, utilizar sandalias que dejan los pies al descubierto o, simplemente, caminar cuando hace calor, pueden pasar factura a nuestros pies. Por tanto, productos como apósitos para ampollas, cremas hidratantes o geles para pies casados son productos estacionales que deben ser convenientemente destacados en nuestra farmacia.

En caso de nuestros pacientes/clientes con diabetes, la prevención es esencial ya que cualquier herida o rozadura puede resultar muy difícil de curar. Si sabemos que salen de viaje, podemos ofrecerles algún producto de cuidado para los pies.

No está de más recordar los consejos básicos para el cuidado de pies: lavar los pies a diario y secarlos cuidadosamente entre los dedos; aplicar crema hidratante después del baño, pero no en los espacios interdigitales; limar las uñas de forma recta; usar calcetines de tejidos naturales; utilizar zapatos de buena calidad, e inspeccionar los zapatos antes del uso (sobre todo en el caso de los pacientes diabéticos). Hacer un cartel con estas recomendaciones servirá para impulsar la venta de productos para el cuidado de pies y para ahorrar más de un dolor a nuestros clientes/pacientes.

  • Repelentes antimosquito y alivio de picaduras

Las picaduras de insectos son una de las causas de consulta más frecuentes en las urgencias dermatológicas, pero en los casos que en la reacción no requiera atención médica, el farmacéutico suele ser el profesional al que acuden la mayoría de las personas en primera instancia. Además, de aportarles el producto más adecuado para aliviar sus picaduras, podemos ofrecerles alguna recomendación adicional, como por ejemplo, aplicar frío durante 10 minutos en la zona afectada.

En cualquier caso, lo mejor es hacer énfasis en la prevención y apostar por los repelentes antimosquitos. En el caso de los niños, debemos ofrecerles aquellos repelentes naturales que, si bien a veces duran menos tiempo, resultan menos tóxicos y, si se trata de bebés, advertir a los padres de que no deben aplicarlo en manos y pies por el riesgo que los chupen.

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